Este parate cuasi total de la economía mundial demostró, entre otras cosas, que nuestros sistemas son muy frágiles y que tenemos que introducir un cambio en la forma en la que interactuamos, nos comunicamos y hasta cómo pensamos nuestros negocios. Y no sorprende que el mercado inmobiliario no sea la excepción.

En estos días se van a cumplir 24 meses desde que terminó la primavera del mercado inmobiliario impulsada por el auge de los créditos hipotecarios, momento en el cual el mercado tocó sus máximos históricos en cantidad de operaciones y valores del m2.

Desde esa primera devaluación -que llevó el tipo de cambio de 20 ARS/USD en mayo de 2018 a 27 en junio de 2018 y luego a 40 en septiembre de ese año-, el combustible de este alza en precios y cantidades de operaciones se volvió inaccesible para casi todas las personas. Como si esto fuera poco, a ese período lo siguió un año electoral lleno de incertidumbre y luego esta pandemia con su posible recesión: el mercado inmobiliario que existió siempre está en jaque.

Los números de las escrituras celebradas los primeros 3 meses del año en CABA no hacen más que corroborar que hoy el mercado está en sus mínimos históricos y la actividad se "frenó".

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¿Qué significa esto en realidad?

Si miramos el gráfico anterior de forma objetiva, esta sensación apocalíptica que por momentos se transmite no debería ser tan así. El mercado no desapareció. Según los números de marzo, en la ciudad hubo 1.400 operaciones. Esto en contraste con meses anteriores tiene gusto a poco, pero mirándolo de forma absoluta es un montón.

Son por lo menos 1.400 familias o personas que concretaron la operación más importante de su vida y encontraron una propiedad donde van a pasar sus próximos 10 o 15 años de vida.

Para muchos, mudarse no es una decisión de lujo sino una necesidad (familias que se agrandan, relocalizaciones a partir de nuevos trabajos, parejas que se divorcian, y un largo etcétera). Hay una oportunidad enorme para que todos los involucrados en el sector inmobiliario tomemos la bandera de jerarquizar el rubro y mejorar los estándares de servicio y atención a nuestros clientes.

Esta situación no hace más que demostrar que para afrontar los próximos meses, dónde no vamos a disfrutar de una primavera, todo el sector y la industria de Real Estate debemos estar mucho más juntos que nunca y buscando trabajar de manera colaborativa.

  • Los portales, en comprender que no es momento de maximizar sus ventas sino de trabajar en que sus clientes inmobiliarios puedan concretarlas. Entender que esto a futuro va a asegurarles la reinversión en su plataforma.
  • Los asesores inmobiliarios, en trabajar conjuntamente para cerrar ventas, entendiendo que hoy cerrar una operación por más que represente un porcentaje menor (por estar compartiendo) asegura una venta que traerá tranquilidad económica a la inmobiliaria y mismo posibilitará la reinversión para continuar "haciendo girar la rueda".
  • Las proptechs, en continuar desarrollando tecnología que posibilite a los asesores inmobiliaros brindar una mejor experiencia a sus clientes durante la transacción más importante de su vida.

En todas las crisis hay una oportunidad y frente a nosotros tenemos la posibilidad de jerarquizar esta profesión todos juntos.