Actualidad, opciones y requisitos para poder acceder al sueño de la casa propia.

Hace unos años atrás, en la Argentina de mediados de los 90’, una persona de clase media con un trabajo que le permitiera tener algunos ahorros podía acercarse a una entidad bancaria y pedir un préstamo hipotecario que le permitiera alcanzar el sueño de la casa propia. Hoy en día el escenario es diferente y no existen las mismas facilidades que hace unos años atrás.

Sin embargo, la buena noticia es que los créditos hipotecarios siguen vigentes. Por fuera de los planes oficiales de vivienda, los bancos continúan ofreciendo dinero para la casa propia con cuotas de hasta 15, 20 o 30 años para quienes ya tienen ahorros o son dueños y buscan ampliar o refaccionar su vivienda.

¿Cuánta plata se puede pedir hoy en los bancos para comprar una vivienda? ¿Con qué modalidades, qué montos de cuota y cómo acceder? Son algunas de las preguntas que iremos respondiendo en las próximas líneas.

El Banco Nación otorga créditos UVA a grupos familiares de hasta el 25% de sus ingresos

El Banco Nación es la entidad que más préstamos hipotecarios brindó en los últimos años y de la forma más accesible. Actualmente solamente ofrece los créditos UVA, modalidad por la cual las cuotas se pagan cada mes en pesos ajustadas según el índice oficial de inflación.

Para la compra de una vivienda única y de ocupación permanente, la entidad ofrece prestar hasta 164.000 UVA (que equivalen a AR$ 11.2 millones) a devolver hasta en 20 años, con una tasa fija nominal anual del 8% para quienes acrediten sus haberes en la entidad y del 13% para el resto.

Con el préstamo se puede financiar hasta el 80% de la propiedad, con lo cual se pueden adquirir viviendas de hasta 205.000 UVA (AR$ 14 millones). Por otra parte, cada grupo familiar sólo puede postularse para recibir un préstamo cuya cuota inicial no represente más del 25% de sus ingresos totales demostrables.

Según el simulador de la web del banco, la persona que adquiera un préstamo de estas características tendría que abonar una cuota inicial un poco superior a los AR$ 90 mil por mes sujeta a la inflación mensual en un plazo máximo de 20 años. A su vez, para poder postularse, se necesitan percibir ingresos por más de AR$ 360 mil por grupo familiar.

El panorama en otros bancos: créditos en pesos a pagar hasta en 30 años

Continuando con entidades públicas pero por fuera de los planes oficiales de vivienda, el Banco Ciudad también está ofreciendo una línea de créditos a 20 años en pesos que tiene una tasa fija del 26% para los primeros 12 meses y luego una variable que se ajustará según la tasa Badlar (de los bancos privados) más 6 puntos porcentuales.

De esta manera, entregan hasta AR$ 5,8 millones para financiar hasta el 75% del valor de la propiedad a comprar o hasta el 100% del presupuesto de una refacción, mejora o ampliación. Cabe destacar también que la cuota inicial del préstamo no puede superar el 40% del ingreso neto familiar.

En cuanto a la modalidad de pago, por cada AR$ 100 mil recibidos a 20 años, la cuota inicial es de $ 2.181. Con lo cual, al pedir el máximo se puede comprar una propiedad de hasta AR$ 7,73 millones en cuotas de AR$ 126.500 con un requisito de ingresos familiares de más de AR$ 316 mil al mes.

Por su parte, el Banco BBVA, como ejemplo de banco privado, presta hasta AR$ 15 millones a 30 años por hasta el 75% del valor de la propiedad para la compra con una tasa fija para clientes del 55% nominal anual y una relación cuota-ingreso de hasta el 30%. Con este esquema, la cuota inicial a abonar es de AR$ 45.909 por cada millón de pesos prestados.

Cabe destacar que en la actualidad, la utilización de este tipo de préstamos no se encuentran en su apogeo, principalmente porque las tasas de interés se encuentran en un nivel alto.

En este sentido, las operaciones inmobiliarias que se vienen llevando a cabo están ligadas a la compra de propiedades que aún no están terminadas (también conocidas como propiedades de pozo), ya que esto permite que se genere una hipoteca al terminar de escriturarla y así tener una mayor facilidad de pagar el valor restante de la propiedad.